Lunes, 17 de Noviembre de 2014

Una revisión de lunares te puede salvar la vida

Del 25 de noviembre al  1 de diciembre, los hospitales y centros médicos adheridos del país ofrecerán atención gratuita a todos los pacientes que voluntariamente se acercan a la consulta por lesiones de piel sospechosas.

En Dra. Velia Lemel Piel y Láser nos sumamos a esta propuesta.

El cáncer de piel es el tipo más frecuente de los cánceres en el ser humano.

Existen varios tipos de cáncer de piel.  Dos de los más comunes son el carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular.  Estos se clasifican como cáncer de piel no melanoma.

El carcinoma basocelular representa el 90% de los cánceres de piel. Presentan un crecimiento lento que rara vez se disemina a otras partes del cuerpo, pero que puede ser agresivo localmente invadiendo los tejidos circundantes.

En cambio, el carcinoma espinocelular  puede provocar metástasis si es dejado a su evolución natural. Su crecimiento es más rápido que el del carcinoma basocelular, y puede originarse a partir de lesiones pre-cancerosas conocidas como queratosis actínicas: manchas rojas o amarillentas, que presentan una superficie áspera y que suelen localizarse en áreas con mayor exposición solar: nariz, cuero cabelludo, frente, orejas, etc.

Por último, se encuentra el cáncer de piel Melanoma: tipo de cáncer de piel más agresivo y mortal.

El melanoma puede aparecer en la piel normal o en un lunar, y es el más peligroso de los cánceres de piel porque se extiende muy rápidamente originando metástasis en forma precoz.

Las personas más propensas a padecer melanoma son las personas que:
- Tienen muchos lunares
- Tienen piel blanca o pelirroja y dificultad para broncearse
- Tienen antecedentes familiares de melanoma
- Tienen lunares de contornos irregulares o de pigmentación no homogénea
- Han tenido quemaduras solares en la infancia

Una de las causas más importantes del cáncer de piel es la exposición al sol sin protección o a las camas solares.

Otras causas menos frecuentes son la exposición repetida a rayos X, presencia de cicatrices por quemaduras severas, exposición ambiental al arsénico y antecedentes familiares de cáncer de piel.

¿Cómo lo prevenimos?
La forma más eficaz para prevenir el cáncer de piel es la educación: saber cómo, cuándo y cuánto exponernos al sol.

El cáncer de piel es curable en la mayoría de los casos, por eso es importante hacerse autoexámenes constantes y visitar al dermatólogo al menos 1 vez al año como medida de prevención.

Signos más habituales que hacen sospechar un cáncer de piel
• Manchas inicialmente planas rosadas o rojizas, ásperas al tacto y que se vuelven cada vez más rugosas o escamosas. Se ven especialmente en la cara, en el dorso de las manos, en el labio inferior y en las orejas.
• Aparición de bultos en la piel que crecen en forma sostenida en el tiempo.
• Lastimaduras en la piel que no cicatrizan a pesar de un tratamiento correcto.
• Herida sangrante, costrosa, no provocada por un traumatismo previo.
• Un lunar que cambia de coloración, sus bordes se vuelven irregulares, es asimétrico y crece (generalmente de tamaño superior a 6 mm).
• Un lunar que pica o se inflama.

El mensaje es claro: es importante que un dermatólogo revise tus lunares cada cierto tiempo (en personas de riesgo cada 6 meses y en personas sin riesgo cada 1 año). Y si notamos que algún lunar crece, sangra, duele o pica conviene extirparlo y analizarlo.

Hoy en día existen técnicas para hacer un “mapeo de los lunares” mediante dermatoscopía digital (Fotofinder), que nos permiten hacer un control más preciso de los lunares de nuestros pacientes de riesgo y así hacer un diagnóstico más precoz.

¡Sumate vos también a la campaña de prevención!




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