Martes, 01 de Abril de 2014

PROTOCOLO DRA. VELIA LEMEL DE Rejuvenecimiento facial ¡Un enfoque 360!

El envejecimiento facial no es un hecho aislado, sino la consecuencia de múltiples factores internos y externos que interaccionan entre sí y que ocasionan el resultado final: un rostro envejecido.  Entre ellos: factores como la genética, el estilo de vida (dieta y ejercicio), la exposición solar, la alimentación, el sueño y el estrés, la polución.... son determinantes.

Para frenar el paso del tiempo y borrar los signos de la piel envejecida, realizamos un enfoque global 360 de la problemática, siendo el método más eficaz y completo para rejuvenecer rostro, cuello, escote, manos y cuerpo, mediante la combinación de terapias láser, radiofrecuencia, plasma rico en plaquetas e inyectables.

El protocolo integral de rejuvenecimiento 360 mejora la calidad de la piel, otorgándole uniformidad al tono, color y textura de la piel. Así, combinando tecnologías y métodos diferentes, tratamos los signos de la piel envejecida, devolviéndole la frescura, luminosidad y tersura de una piel joven y cuidada. Y para el mantenimiento de los resultados, proponemos procedimientos de cosmiatria: limpieza de cutis, exfoliación e hidratación mensuales, además de un adecuado régimen de cuidado de la piel en el domicilio.

Actualmente, las distintas técnicas no invasivas de la dermatología moderna nos permiten aportar un enfoque global de rejuvenecimiento facial sin modificar facciones, manteniendo los gestos y rasgos para conseguir resultados naturales y discretos.

El eje se encuentra en la prevención y el tratamiento precoz del envejecimiento facial mediante el uso de inyectables (toxina botulínica y rellenos), además de otras técnicas como los láseres fraccionados y la luz pulsada para dar luminosidad a la piel, láseres vasculares para eliminar arañitas, láseres para tratar manchas, radiofrecuencia para tensar y reafirmar la piel, plasma rico en plaquetas para mejorar la textura y calidad de la piel, etc…

En los últimos dos años se han realizado importantes descubrimientos anatómicos sobre las razones del envejecimiento facial. Hoy en día, se sabe que la grasa facial está dividida en compartimentos, y esos compartimentos envejecen de una forma independiente. Al utilizar rellenos es importante inyectar dentro de dichos compartimentos de forma independiente para poder conseguir resultados naturales y volver a recuperar de forma natural el volumen perdido con los años. Por ello el médico debe tener un conocimiento anatómico exacto de estos compartimentos.

El otro gran cambio que se produce en el rostro son los cambios óseos. Por ejemplo el hueco de la órbita se va haciendo cada vez mayor con lo que el ojo se va hundiendo y van apareciendo depresiones alrededor del ojo. El médico debe conocer todos los cambios de los huesos faciales para poder usar los rellenos y compensar esos cambios.

La toxina botulínica ayuda a relajar los músculos que se van marcando con los años ocasionando las famosas arrugas de expresión. Pero el enfoque debe ser global, estudiando las facciones de cada paciente y corrigiendo otras imperfecciones además de tratar las arrugas de la frente, el entrecejo y las patas de gallo.  Los mejores resultados se consiguen respetando los rasgos naturales de cada paciente y aplicando dosis bajas para relajar y no paralizar el músculo.

Los rellenos de ácido hialurónico se utilizan para recuperar el volumen perdido sobre todo en zonas alrededor de los ojos y de la boca. Esta sustancia se encuentra en nuestra piel, por lo que es muy segura y no requiere de testeo previo para alergia, y su duración es de aproximadamente un año y a veces un poco más.

Nuestro enfoque ante un paciente que quiere mejorar su aspecto es tratar de recuperar el volumen perdido en la parte media de la cara, conocido como el tercio medio del rostro.  La aplicación de rellenos en esta zona recupera la forma de triángulo invertido de la cara, mejora la depresión del surco de la lágrima y la profundidad de los surcos nasolabiales, dando un ¨efecto lifting del rostro¨. Es la zona que produce los resultados más espectaculares al ser tratada.

En cuanto a la mejoría de la textura, flaccidez y calidad de la piel, los láseres fraccionados, la radiofrecuencia y el plasma rico en plaquetas consiguen renovar y revitalizar la piel, devolviéndole uniformidad, suavidad, luminosidad y firmeza.

La combinación prudente de estas técnicas inyectables (rellenos y toxina botulínica) con láseres, luz pulsada, radiofrecuencia, plasma rico en plaquetas, etc… junto a un conocimiento preciso de la anatomía del envejecimiento facial es lo que nos permite obtener los mejores resultados: cambios discretos y naturales.




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