La mayoría de las personas han sufrido en algún momento de su vida de la aparición de algún tipo de acné y como esta alteración es vista como algo común muchos dejan pasarlo sin ningún tratamiento específico y suelen cometer el error de rascarlos, apretarlos o no mantener una higiene adecuada, lo que puede empeorar más la condición y dejar secuelas que alteran la estética del rostro.
La inadecuada cicatrización de lesiones por acné o por otras circunstancias resulta en imperfecciones que puede afectar la autoestima de quien las padece. Estas pueden ser hipertróficas debido a un exceso de cicatrización, por lo que son abultadas y sobresalen por sobre la piel, o atróficas por la regeneración incompleta del tejido y se perciben como cicatrices deprimidas. Para saber cuáles son los mejores tratamientos para las cicatrices de acné y otras cicatrices es importante asesorarse en una clínica estética profesional, ya que no todos los procedimientos son igual de efectivos para todo tipo de alteraciones y piel.
Laser facial
Utilizar láser como un procedimiento para eliminar las cicatrices o las secuelas del acné es de lo más recomendable y de los menos invasivos, especialmente para cicatrices con relieve. Existe una amplia variedad de tipos de láser que se pueden usar para este tratamiento y la elección de uno de ellos dependerá de la magnitud de la imperfección, el tipo de piel, de las necesidades y el resultado que desea obtener el paciente. Sin embargo, cualquiera de ellos ayuda a atenuar las cicatrices, disminuir la secreción sebácea y los poros dilatados, además de eliminar los puntos negros y el acné que se tenga.
En general, se puede clasificar en dos tipos de láser, los ablativos que por medio de ondas de luz amplificadas produce calor sobre las capas superiores de la piel y las elimina, es decir, hace heridas microscópicas que activan la formación de colágeno y de tejido nuevo, rellenando y suavizando las cicatrices previas, como es el caso del CO2 fraccionado.
Mientras que los láseres no ablativos generan menos calor y solo estimulan la regeneración celular y la producción de colágeno sin dejar lesiones, por lo que es menos agresivo que el otro pero se necesitan más sesiones para tener un resultado óptimo comparado con los ablativos.

Peeling químico
El peeling o exfoliación química es una opción para las cicatrices de acné y otras cicatrices que se encuentren en la epidermis, es decir, aquellas que no son muy profundas y severas. Este procedimiento se lleva a cabo aplicando sobre la piel con imperfecciones algún compuesto químico, siendo los más elegidos el ácido salicílico, el glicólico y el mandélico, mismos que actúan exfoliando y eliminando las capas superficiales de la piel, por lo que acelera la regeneración celular y la formación de colágeno y elastina, dando origen a un nuevo tejido más saludable y libre de imperfecciones.
Dependiendo de las características de las cicatrices a eliminar se puede usar un producto químico para lesiones superficiales o uno que alcance capas más profundas. El tiempo de recuperación para que desaparezca el enrojecimiento o alguna otra molestia varía de un par de días hasta varias semanas si es una exfoliación profunda.
Radiofrecuencia facial
Uno de los tratamientos para cicatrices de acné y otras cicatrices que el especialista puede recomendar es la radiofrecuencia, misma que actúa a través de ondas electromagnéticas y produce calor sobre la piel con la secuela. Esta acción estimula las células y hace que se formen nuevas fibras de colágeno al mismo tiempo que repara las ya existentes, además se incremente el flujo sanguíneo y con ello la llegada de nutrientes que se necesitan para producir el tejido sano.
A pesar de que desde la primera sesión puede resultar efectivo para suavizar arrugas y reducir la flacidez, generalmente es necesario someterse a varias sesiones para mejorar el aspecto de la cicatriz y obtener un efecto más profundo. Asimismo, es ideal para las personas que sufren constantemente de acné y evitar así cualquier secuela, ya que disminuye la producción de sebo y elimina las bacterias que se llegan a depositar en los poros.
MICRONEEDLES
Microdermoabrasión
La microdermoabrasión está más indicada para las cicatrices y secuelas de acné leves y poco profundas, ya que se basa en la exfoliación de la superficie de la piel. Si bien puede conseguir un resultado similar al peeling superficial, la microdermoabrasión es un procedimiento estético no invasivo, menos agresivo que otras técnicas y con casi ningún efecto secundario, por lo que el tiempo de recuperación es mínimo y las actividades diarias se reanudan inmediatamente.
Con la remoción de las primeras capas se logra eliminar las células muertas, favorece la regeneración de las células y activa la producción de colágeno, lo que da en consecuencia que empiece a formarse tejido nuevo en dónde estaba la cicatriz. Desde la primera sesión se pueden notar algunos beneficios como en la textura, líneas de expresión atenuadas, poros abiertos menos visibles y puntos negros más blandos para su extracción; sin embargo, para el tratamiento de las cicatrices de acné el resultado es variable, por lo que la Dra. Velia Lemel asegura que es necesario combinarlo con otros tratamientos y realizar múltiples sesiones.
Rellenos inyectables
Para las cicatrices o secuelas de acné profundas uno de los mejores tratamientos son los rellenos inyectables. El procedimiento estético consiste en aplicar una crema anestésica previamente para después inyectar por debajo de la cicatriz el compuesto a utilizar para rellenarla, siendo el más frecuente el ácido hialurónico. Esta sustancia no representa ningún riesgo, ya que son biocompatibles y son reabsorbidos por el organismo.
El resultado es inmediato al terminar la sesión, consiguiendo eliminar esa apariencia de hundimiento de la cicatriz, es decir, da volumen haciendo que la piel luzca con una superficie uniforme. A pesar de esto, su efecto no es definitivo, por lo que el paciente necesitará reafirmar el tratamiento una o dos veces al año, dependiendo de la magnitud de la cicatriz.