El verano no se hace esperar. A pocos días de empezar las vacaciones, todavía estamos a tiempo de reducir aquella zona rebelde que quedó de los días de invierno.
Coolsculpting es una solución para eliminar grasa acumulada sobre la que las dietas y ejercicio no pueden hacer nada. Abdomen, flancos, cara interior de las piernas y brazo, esos lugares difíciles son el blanco perfecto para este tratamiento.
Ahora es el momento. En una sola sesión, esta tecnología basada en la criolipólisis puede hacer maravillas. ¿Cómo? Este sistema utiliza al frio como agente para combatir la grasa mediante un enfriamiento controlado sin dañar los tejidos circundantes. Coolsculpting rompe el tejido adiposo y permite que el cuerpo deseche gradualmente las células dañadas mediante los procesos metabólicos naturales. La grasa se enfría suavemente y se degrada en forma gradual por lo que su eliminación del organismo se hace en forma natural.
Uno de sus beneficios principales es que elimina las células adiposas para siempre. En cambio, cuando perdemos peso, éstas no desaparecen sino que reducen su tamaño. Entonces, si recuperamos los kilos perdidos, los adipocitos vuelven a aumentar su tamaño.
Se trata una zona por hora y no necesita tiempo de recuperación por lo que la persona puede retomar sus actividades diarias rápidamente. Si bien la mejora en la zona tratada es inmediata, la reducción se ve a las tres semanas y llega a su punto máximo entre dos a cuatro meses de llevado a cabo el tratamiento.
DIETA Y EJERCICIO: ALIADOS
Son los aliados indispensables para que lo logrado mediante el Coolsculpting permanezca. Una alimentación sana, en la que abunden verduras, frutas, cereales, carnes magras y agua –al menos 2 litros diarios, sin contar infusiones-, se vuelve imprescindible para un cuerpo modelado. Hay que reducir grasas, comida chatarra, fritos, harinas refinadas, café y alcohol.
Un plan de entrenamiento frecuente, al menos 3 veces por semana, también es fundamental para mantener los resultados de la criolipólisis. Correr, caminatas ligeras, bicicleta y natación son algunos ejemplos de ejercitación aeróbica que contribuyen a quemar grasas. Lo ideal es hacerlo durante 50 a 60 minutos cada vez.
Para tener una referencia de las calorías que se queman haciendo distintos tipos de deporte calcular que en una persona de 60 kilos con 40 minutos de bicicleta se queman 256 calorías; con 30 minutos de running se queman 300 calorías; con una caminata ligera de una hora, entre 60 hasta 180 calorías; por hacer natación durante una hora se queman 630 kcal. Es bueno complementar con ejercicios localizados para tonificar piernas, brazos y abdomen.
Silvina Vitale