Desde que aparecieron las primeras tecnologías de depilación láser, hace más de 25 años, hubo muchísimos avances y conocerlos es clave para elegir el método más indicado.
Por empezar, a diferencia de otras épocas, ya no se habla de “depilación definitiva” sino de “permanente” o “prolongada”. Esto sobre todo aplica para determinadas zonas del cuerpo, como el rostro, donde el vello está siempre en estado latente; valga como prueba que con el paso de los años, el vello deja de crecer de forma natural en el cuerpo, pero continúa a nivel facial.
Cuando se trata de piernas, axilas, cavado y otras zonas del cuello hacia abajo, los resultados son prácticamente definitivos, el crecimiento solo podría llegar a activarse tras la ingesta prolongada de ciertos medicamentos, cambios hormonales, etc. y de suceder se soluciona con un simple retoque.
“No se habla de definitiva porque algunos pacientes necesitan retoques anuales o cada seis meses en determinas zonas, pero aun así es el mejor método para lograr una reducción significativa del vello a mediano y largo plazo”, explica la médica dermatóloga Sofía Duran, de Clínica Lemel.
Cada láser es distinto
Bajo el término de “depilación permanente” se engloban un montón de tecnologías, pero ese nombre hace referencia al objetivo y no al método, que desempeña un rol crucial.
En Clínica Lemel el elegido es el láser Gentlemax pro de Candela, que incluye dos longitudes de onda diferente, lo que permite individualizar el tratamiento según el tono de piel (de claro a más oscuro), el tipo de vello, la zona, etc.
“Lo que en general sucede con otras tecnologías láseres es que se usan parámetros similares en todos los pacientes y zonas, lo que hace que puedan necesitar más sesiones para lograr el objetivo, o en el peor de los casos, llevar a la quemadura de una zona que necesitaba tratamiento específico”, detalla la Dra. Duran.
Otros beneficios
Este tipo de depilación viene con bonus track, dado que además de eliminar el vello, mejora la textura de la piel; después del tratamiento, esta se siente más suave y sedosa porque activa la generación de colágeno y elastina.
Además, se recomienda en el caso de las personas que sufren de pelos encarnados, una problemática que se incrementa con otros métodos de depilación, como la cera.
También se prefiere el láser cuando la piel presenta manchas en determinadas zonas, como bozo o el cavado. Es que, como detalla Sofía, “muchas veces aparecen manchas después de la tracción y fricción que genera la cera, ya que eso produce una inflamación que puede pigmentarse y agravarse tras la exposición solar”. Al dejar de sufrir esta agresión se frena la perpetuación de la mancha.
Como beneficio extra, los láseres del GentleMax pro Candela actúan a nivel de la melanina del pelo para lograr su desaparición, “y si hay zonas más pigmentadas este láser puede captarla y en algunos casos ayudar con el aclaramiento de las manchas, pero vale aclarar que el objetivo de la depilación láser en sí no es la desaparición de manchas”, concluye.